POESIA
ECUATORIANA DE HUMOR
(Antología)

A contracorriente de lo que pueda parecerle a la muy solemne y “oficial” poética ecuatoriana “actual”, el humor, bajo diversas formas populares y “cultas”, constituye una constante de nuestra literatura y de nuestra poesía en particular. Partiendo de las coplas y cuartillas coloniales, pasando por los panfletos y parodias republicanas, valorando la poética de humor de los poetas sociales de los años 60 y de los “antipoetas” de los 80, esta antología pretende mostrar la variedad y riqueza de una poesía a la vez compleja y divertida: la humorística.
Burlarnos de todo, de todas y de todos; en fin, reírnos del género humano y de todas las especies vegetales y animales que pueblan el planeta equinoccial, -incluyéndonos en esa mofa a nosotros mismos-, esta antología persigue la constatación del buen sentido del humor de los poetas ecuatorianos, que bien quisieran tener, los solemnes y aburridores vates, que hoy pueblan nuestros frondosos paisajes ecuatoriales.

LA MASCARA DE KAMARI

Quizás nunca debimos dejar de ser niños y permitir que nos siguieran contando deliciosas y tiernas historias en la tranquilidad de nuestra habitación, mientras arriba el hada de los sueños. Estas bellas historias “que se dejan leer” como quisiera Cortázar, nos remiten al niño anterior que aún llevamos y pueden ser leídas por niños que están empezando a dejar ser niños y también por adultos que no quieren dejar de serlo…
La Máscara de Camari: cuentos para niños grandes, nos conducirá de manera súbita al ancestral mundo Tolita o a la sagrada Ingapirca cañari; a la infancia de Antonio José de Sucre o a la de un pequeño e hirsuto Hamlet andino, todo como si viajásemos por la máquina del tiempo, en busca de historias para mitigar nuestra infantil sed de imaginar.
MI PAÍS EN CLAVE DE -RE FUNDACIÓN
El Ecuador tiene una larga tradición de literatura de humor: las coplas de carnaval andino, el amorfino montuvio, las octavillas esmeraldeñas, los testamentos del año viejo, las cuartillas de la poesía independentista y un largo etcétera que son parte de nuestra tradición e identidad literaria. Sin embargo, luego de la poesía del vate de frac y corbatín, de aquel vate de cóctel y de salón que ya no convencen, en el país de la mitad se ha instaurado desde hace algunos años la poesía del santucho “canon” y del ermitaño postmoderno…; de no ser por el resurgimiento paulatino de una poética del humor que retoma lo social y lo popular, podría decirse que el poeta ecuatoriano se va alejando cada vez más de su objeto de conocimiento y transformación: la diversa y compleja realidad social, mágica, y musical, simple y cotidiana a la vez.
Es en esa dirección que aplaudimos la obra de Orgidor Erriuga, cuyo extraño nombre y apellido nos suenan vascos o extraterrestres, pero que si revisamos su obra veremos que nos interpela sobre la necesaria construcción de un Ecuador digno de su nombre: de un ecuator o igualador que propugne el equilibrio y la balanza de la humanidad en la mitad del planeta; de un país del aqua d'or (del agua de oro) rico en diversidad humana y natural, siempre en busca de su utopía y de su Dorado permanentes. Mas, esto no será posible desde la corrupta acción “salvadora” del político oportuno y barato, sino desde la cotidiana acción del ciudadano común y corriente (que no es ni tan común ni tan corriente), de todos aquellos ecuatorianos y ecuatorianas que perseguimos como el autor: refundar el país en clave musical de Re y por supuesto con mucho Sol, Fa, Mi, Re, Do.

PATRIA TIERRA SAGRADA
La construcción de una identidad ecuatorial, ha sido un proceso largo y zigzagueante; un proceso donde el poeta ecuatoriano fue y, -constatamos que sigue siéndolo-, una voz de primera fila en tan compleja arquitectura. A desprecio de quienes pretenden negar la existencia de un país y de una poética sobre el ser ecuatoriano, esta antología nos muestra el aporte de numerosos poetas de diversas épocas y de diversas tendencias estilísticas y políticas, a aquella construcción diversa y multicultural.
La preocupación por aquella PATRIA TIERRA SAGRADA, en la que vivimos y sembramos cotidianamente, constituye motivo primordial, para los poetas de la Real Audiencia de Quito, pasando por los mentalizadores y constructores de la República del Ecuador, los vanguardistas de tendencia socialista o los poetas políticos de los 50 y 60; también para los nuevos poetas, buceadores en las múltiples identidades de la NUEVA PATRIA.
HISTORIETAS
DEL PAÍS DE LA MITAD

HISTORIETAS DEL PAÍS DE LA MITAD
Contar la otra Historia del Ecuador, la oculta, jocosa, y secreta, a través de otra poesía, aquella del humor, simple y cotidiano, es lo que pretenden estos “poemas sin Historia” de Diego Velasco Andrade. Utilizando diversos recursos prestados del cómic, la poesía popular, la tradición y el mito, el autor construye una Historietas del País de la Mitad, aquella Patria Ecuatorial de los patricios y de su no menos célebre “Línea Imaginaria”…
Este libro constituye una versión antipatriótica de una Patria inexistente y de sus próceres de oropel, pero también un canto firme al luminoso y bello país de la mitad y a su gente.
CINCO MIL, MARICONCITOS
Mucho más que en la certeza, María Gracia, me he movido en el tenebroso imperio de las incertidumbres. ¿Tal vez por eso, hasta a la vida entré rezagado? No lo sé, ni a nadie le interesa. Lo cierto es que sin creer ni en metamorfosis, ni en soledades de lobos esteparios, ni en teorías de tantos desencantos, ni en confesiones de cualquier payaso, te diré solamente que la vida ha pasado de soslayo por esta ciudad maríaconventual y campanario. Vengo, no lo sé, quizás desde la vieja memoria de los abuelos, o quizá soy producto de algún embarazo intrauterino, que de pronto se asomó al ventanal de la existencia, pasados los nueve meses y pico. Salí a regañadientes causando mucho dolor, solo la eficacia del forceps me hizo resbalar hacia las expertas manos de la comadrona que me recibe con la primera pachotada frontal: ”Que güagüito para feo”, se dice. Así deja entrever la horrible mueca de su rostro. Corta el cordón, hace nudo, me envuelve como a cualquier adefecio y sin ápice de suavidad, me deposita al lado de mi progenitora.